• Christian Jiménez Kanahuaty

Panorama

Actualizado: 6 may


CHRISTIAN JIMÉNEZ KANAHUATY

 

El narrador es un hombre que abriga en su cuerpo

la espesura del mar,

aunque nunca se haya animado a nadar.


Para él lo importante es la inmensidad,

el resplandor agotador del sol

que descubre entre los edificios,

inundando las oficinas.

En ellas viejas computadoras arrojan estadísticas,

aquel exabrupto de la democracia.


Y mientras imprimen resoluciones de suma importancia,

manos arrugadas de hombres

parten un pan

abrigados por puentes de azul concreto.


Mi padre de otro tiempo

dicta a su teléfono las tareas del día

y mi madre,

que está cansada de barrer,

pide a gritos que nos mudemos al sur.


Quizá en una casa pequeña

la vida sea sosegada.

Se silencien los gritos

y los golpes queden como cosa del pasado.


Puede que todo sea parte un sueño;

Blancos y nocturnos

quedan los cuerpos

que alguna vez jugaron con la roja arena de las construcciones.


Cada nación

congrega su propia traición.


También los recuerdos gestan

soledades,

imposibles de nombrar.

Y los poemas,

los poemas,

no están hechos para sacar cuentas

ni tomar revancha.


Así que,

mientras la lluvia cae

acumulándose en los bordes de las aceras,

guardo la ropa en la antigua mochila;

ahora sé que el tiempo corre.


Y me despierto con el resplandor,

asisto al nacimiento del sol

por última vez dentro de esta latitud.


¿Luego?,

¿quién sabe?

Vagar, perderme, olvidar.

Conocer más allá de la estrella polar;

incursionar en el mito

para escribir un libro:

uno de tantos que terminará

alimentando el fuego

en noches lejanas

saturadas con el hambre del pasado.


A lo lejos los amigos extienden sus pañuelos,

me miran como si dijeran algo con las sonrisas

en sus zapatos el barro más preciado,

y en las cabezas, las esperanzas de siempre.


Amigos que buscan dinero,

o el poema perfecto,

tal vez, el amor verdadero,

o quién sabe,

el negocio que, por fin, les arrebate la pobreza

de saberse estafados por haber nacido

en un siglo como el nuestro.


Fuera de los colegios

en plena esférica y somnolienta ciudad,

los jóvenes esperan que la juventud regrese.

Les fue arrebatado el año y los suspiros,

sólo quedan la sangre corriente y el ansia perpetua;

dentro de poco, se verán al espejo,

-indomable traidor-,

y cobrarán venganza con mano propia.


En los periódicos

la noticia será como agua pasada,

ella también envolverá el pan y los pescados.


No hay destino para el verbo

sólo cárceles de la memoria

y silencios que brincan como centellas de San Juan.


 

SOBRE EL AUTOR

Christian Jiménez Kanahuaty (Bolivia) ha publicado dos novelas, "Invierno" (2010) y "Te odio" (2011), con la Editorial Correveidile. La novela "Familiar" (2019) fue publicada por Editorial 3600. Su más reciente obra se titula "Paisajes" (Ediciones E1, 2020). Ha contribuido con su poesía a varias antologías como "Cambio Climático, panorama de la joven poesía boliviana" (Fundación Patiño-Bolivia); Tea Party I (Cinosargo editores-Chile), Traductores del silencio (Sanatorio editores-Perú) y Sucia Resistencia (Ed. Groenlandia, España).


Varios cuentos suyos han sido publicados en antologías como "La nueva generación" (Ed. Correveidile-Bolivia, 2012) y "de Imposibilidades posibles" (Ed. Kipus-Bolivia, 2013). "Nuevos Gritos Demenciales, antología del cuento de terror" (Ed. 3600. La Paz, 2011), "Una espuma de música que flota. Antología de cuento Bolivia-Ecuador" (Editorial Jaguar, 2015) y en la revista Intravenosa de Argentina.


Dentro de su obra de no ficción destacan el libro "Ensayos de memoria" (Autodeterminación, 2014), "Bolivia. El campo académico, cultural y artístico 2003-2016" (Autodeterminación, 2017), "Movilización indígena por el poder" (Autodeterminación, 2012), La maquinaria andante (Abya-Yala, 2015) y Distorsiones del colonialismo (Autodeterminación, 2018). Sus últimos trabajos publicados son el ensayo titulado "Roberto Bolaño, una apropiación" (2020).

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