El control a través del sufrimiento y el placer en 1984 de Orwell y Un mundo feliz de Huxley
- Verónica S. Tejerina Vargas

- 14 jul
- 11 Min. de lectura
Actualizado: 16 jul
Verónica Stella Tejerina VargasI ENSAYO I BOLIVIA

Este ensayo compara las distopías de 1984 de Orwell y Un mundo feliz de Huxley, enfocándose en cómo el poder controla al individuo a través del sufrimiento o del placer. Mientras que 1984 muestra una sociedad dominada por el miedo y la violencia, Un mundo feliz presenta un mundo aparentemente perfecto donde el placer y la comodidad anulan la libertad y el pensamiento crítico. El texto argumenta que ambos métodos resultan igualmente efectivos en la disolución del individuo, y llama a reflexionar sobre los riesgos del control emocional y corporal en las sociedades contemporáneas.

“Cuando la gente lee 1984, se le hace evidente que Orwell está describiendo un mundo de pesadilla estremecedora, y la única pregunta que se plantea es: ¿Cómo evitamos llegar a un estado tan terrible? Leer Un mundo feliz es una experiencia mucho más desconcertante y desafiante, porque nos resulta muy difícil señalar lo que hace que este mundo sea exactamente distópico. Es pacífico y próspero, y todos están muy satisfechos todo el tiempo. ¿Qué es lo que hay de malo en ello? (Yuval Noah Harari. 21 lecciones para el siglo XXI. 2018: 204)
1. Introducción
Dos obras impactantes que nos permiten reflexionar detenidamente sobre las distopías son: 1984 de George Orwell y Un mundo feliz de Aldous Huxley. Ambas comparten de forma magistral distintas realidades y efectivos métodos de control hacia el individuo y la sociedad. Sin embargo, cada obra nos regala mundos opuestos pero complementarios. La primera explora el sufrimiento y el terror como pilares de sumisión y obediencia; mientras que la segunda, nos enfrenta a identificar al placer y el disfrute como agentes camuflados de dominación. Aquí dos citas relevantes que visibilizan lo expuesto:
"Pero siempre, no lo olvides, existirán el afán de poder, la sed de dominio, que aumentará constantemente y se hará cada vez más sutil [1]. Siempre existirán la emoción de la victoria, la sensación de pisotear a un enemigo indefenso. Si quieres hacerte una idea de cómo será el futuro, imagina una bota aplastando un rostro humano... eternamente." (George Orwell. 1984. 2021: 290).
No comprendo nada –dijo Lenina con decisión, determinada a conservar intacta su incomprensión- Nada.- Y prosiguió en otro tono-: Y lo que menos comprendo es por qué no tomas soma [2] cuando se te ocurren esta clase de ideas. Si lo tomaras olvidarías todo esto. Y en lugar de sentirte desdichado serías feliz. Muy feliz. (Aldous Huxley. Un mundo feliz. 1984: 77).
Existe mucha información relevante en estas obras, las cuales no han perdido vigencia por tratar temas actuales: la necesidad de poder, la manipulación de las masas y la disolución de la libertad y el pensamiento consciente y crítico. El presente ensayo tiene como objeto rescatar fragmentos de ambas obras donde se identifiquen con claridad los métodos coercitivos planteados por los autores, el del sufrimiento y el placer. Para finalmente tratar de responder a la interrogante: ¿bajo qué método, el del dolor o el placer, se logra la efectiva disolución del individuo?
2. Desarrollo
Un rasgo que convierte a ambas obras en joyas literarias es la capacidad de sus autores para explorar dos de los sentimientos humanos que nos marcan la existencia: el dolor y el placer como agentes de control. El dolor es evitado o aguantado, mientras el placer es celebrado y se busca constantemente. Empero, en la obra 1984 el control despiadado que se ejerce no impide que emerja la resistencia interna del personaje principal, Winston Smith, el rebelde que busca la verdad. Por otro lado, en Un mundo feliz el constante estado de bienestar y felicidad no permite que exista el cuestionamiento real o deseos de rebelarse en la mayoría de sus habitantes pero si en algunos de sus personajes como el de Bernard Marx, que vive con incomodidad las normas impuestas, o Jhon el salvaje que nació en una Reserva y tiene muchos conflictos con el contacto de la realidad artificial. En ambos libros la población está condicionada y atrapada en una realidad moldeada por los agentes de poder, los que han impuesto discursos y creencias que deben ser obedecidas.
2.1. Métodos coercitivos para implantar creencias
Es indiscutible que en ambas obras el control individual y colectivo es el eje neurálgico desde el cual se desarrolla el hilo conductor de la trama. Lo que sorprende es la capacidad humana para obedecer los mandatos supremos de los agentes de dominio, donde la queja, la inconformidad, el cuestionamiento, la rebelión o la lucha son inexistentes. Aquí nos ayudan las palabras del historiador Harari para comprender nuestra naturaleza humana, ya que como señala, somos los únicos mamíferos que podemos cooperar con numerosos extraños gracias a nuestra capacidad para inventar relatos de ficción en los que creemos. Por tanto, gracias a estas creencias obedeceremos las mismas leyes y nos ayudamos eficazmente. (Yuval Noah Harari. 21 lecciones para el siglo XXI. 2018: 190).
Los autores de 1984 y Un mundo feliz, retratan a la perfección los métodos coercitivos para inculcar creencias e ideas distorsionadas a través de represión, consignas o distracciones superficiales para condicionar y manipular a estas sociedades; que, en el primer caso, cooperan desde el miedo y, en el segundo caso, se cohesionan como sociedad desde la ligereza y el placer. A continuación algunas citas que lo clarifican:
“Si uno ha de gobernar, y seguir gobernando siempre, es imprescindible que desquicie el sentido de la realidad. El secreto del gobierno infalible consiste en combinar la creencia en la propia infalibilidad con la facultad de los errores pasados.”(George Orwell. 1984. 2021: 234).
“[…] Este es el secreto de la felicidad y la virtud: amar lo que uno tiene que hacer. Todo condicionamiento atiende a esto: a lograr que la gente ame su inevitable destino social.”(Aldous Huxley. Un mundo feliz. 1984: 25).

De esta manera, en la primera cita se identifica el objetivo claro del Partido gobernante en 1984, al distorsionar el sentido de la realidad; para esto utiliza las siguientes consignas que alimentan el doble pensar [3] y las falsas creencias: “La guerra es la paz. La libertad es la esclavitud. La ignorancia es la fuerza”(George Orwell. 1984. 2021:12). “El que controla el pasado, controla también el futuro. El que controla el presente, controla el pasado” (George Orwell. 1984. 2021: 45). Así se puede cambiar la verdad por la mentira, manipulando la mente, alterando el pasado hasta destruirlo. Asimismo, en Un mundo feliz también se recurre a múltiples consignas, muchas ellas transmitidas por la hipnopedia [4], buscando que las personas amen sus condicionamientos impuestos. Aquí algunos ejemplos: “La comunidad, la identidad, la estabilidad”, donde lo colectivo se impone a la individualidad, cada ser cumple un rol establecido donde no se tienen conflictos ni cuestionamientos. “Un gramo es mejor que un drama”, al referirse al uso de la droga soma para evitar todo tipo de emociones intensas o de malestar. “Todos pertenecen a todos”, donde no existen prácticas de exclusividad ni lazos de amor o familia. “Tirarlos es mejor que remendarlos; tirarlos es mejor”, aquí se muestra el extremo consumo y la desvalorización de los objetos viejos al ser inservibles.
2.2. El dolor y el placer como instrumentos de poder y control
En 1984 se recurre a la vigilancia [5] y a la tortura contra el personaje principal Winston Smith, al ser identificado como un elemento subversivo que piensa por sí mismo y cuestiona al Partido y al Gran hermano, motivos más que suficientes para buscar su reeducación a través del dolor físico. Para tal efecto, se somete al personaje a bofetadas, daños corporales, uso de reflectores en el rostro hasta que llore, y así, humillarlo y destruirle su capacidad de razonar (George Orwell. 1984. 2021: 263). A continuación, otra cita relevante:
-“Vamos a ver, Winston, ¿cómo afirma un hombre su poder sobre otro?
Winston pensó un poco y respondió: - Haciéndolo sufrir.
- Exactamente. No basta con la obediencia. Si no sufre, ¿cómo vas a estar seguro de que obedece tu voluntad y no la suya propia? El poder radica en infligir dolor y humillación. El poder está en la facultad de hacer pedazos los espíritus y volverlos a construir dándoles nuevas formas” (George Orwell. 1984. 2021: 289).
El dolor físico es la principal herramienta que permite destrozar la dignidad de Winston, convirtiéndolo en un muñeco, en una piltrafa humana, vaciándolo de toda fe, esperanza y certeza de la realidad. Tras la tortura y la humillación, el personaje principal confiesa acciones inexistentes, a causa de la crueldad ejercida contra su cuerpo, luego de ser anulado, será condicionado nuevamente para serle fiel al Partido y al Gran hermano y, de esta manera, ser reinsertado en la sociedad.
De igual manera, el placer en Un mundo feliz es altamente peligroso, porque gracias a él, la sociedad e individuo entregan su voluntad a los mecanismos de dominación y jerarquía, sin ninguna resistencia, embruteciendo sus capacidades mentales y cognitivas, llevando una vida superficial y vacía carente de sentido. Aquí se ha extirpado y mutilado la vida en la diversidad de matices y emociones que Jhon el salvaje expone en una conversación trascendental con Mustafá Mond, uno de los Controladores Mundiales:
“Pues yo no quiero comodidad. Yo quiero a Dios, quiero poesía, quiero peligro real, quiero libertad, quiero bondad, quiero pecado.- En suma- dijo Mustafá Mond- , usted reclama el derecho a ser desgraciado.- Muy bien, de acuerdo- dijo el salvaje, en todo de reto- Reclamo el derecho de ser desgraciado.- Esto, sin hablar del derecho a envejecer, a volverse feo o impotente, el derecho a tener sífilis o cáncer, el derecho a pasar hambre, el derecho a ser piojoso, el derecho a vivir en el temor constante de lo que pueda ocurrir mañana; el derecho a pillar un tifus; el derecho a ser atormentado” (Aldous Huxley. Un mundo feliz.1984:176).
Gracias a la cita anterior, podemos identificar todo lo que Jhon el salvaje considera que se ha perdido como derecho, en un mundo que prioriza la comodidad y la felicidad por encima de la libertad y la autenticidad. Por tanto, nos muestra que la felicidad impuesta es como una guillotina que anula la riqueza vital de la existencia y sus múltiples tonalidades y aprendizajes.
2.3. El amor en 1984 y el sufrimiento existencial en Un mundo feliz
Pese a que 1984 es una obra donde el control se ejerce a través del sufrimiento y el miedo, el personaje principal Winston logra enamorarse de Julia, una joven que trabaja en el Ministerio de la Verdad, su amor es un acto de rebeldía y un escape del mundo de guerra y opresión que los rodea ya que el Partido prohibía el amor, el deseo y el placer; este fragmento muestran que su amor, pese a los obstáculos les permitió sentirse acompañados y experimentar la ansiada felicidad:
“Julia y Winston sabían perfectamente –ni un solo momento dejaban de tenerlo presente- que aquello no podía durar. A veces la sensación de la muerte sobre ellos les resultaba tan sólida como el lecho donde estaban y se abrazaban con desesperada sensualidad, como un alma condenada aferrándose a su último rato de placer cuando faltan cinco minutos para que suene el reloj. También había veces en que se sentían seguros y tenían una sensación de permanencia” (George Orwell. 1984. 2021: 169).
Por otro lado, el sufrimiento existencial también está presente en Un mundo feliz, de manera camuflada, ya que pese a los condicionamientos e imposiciones por evitar todo pensamiento que cuestione o incomode, la presencia, el uso y abuso de la droga soma es claro resultado del malestar existente que es acallado continuamente. El caso de Linda, la madre de Jhon el salvaje es un ejemplo evidente de profundo dolor en Un mundo feliz:
“Esta era la razón más poderosa por la cual la gente no deseaba ver a la pobre Linda-, había la cuestión de su aspecto. Era gorda; había perdido su juventud; tenía los dientes estropeados y el rostro abotagado. […] El retorno a la civilización fue, para ella, el retorno al soma, la posibilidad de yacer en cama” (Aldous Huxley. Un mundo feliz.1984:118).
3. Conclusión
Transitar por las páginas de 1984 y Un mundo feliz es perturbador, pues ambas obras tocan las fibras más profundas de nuestra condición humana; nos cuestiona, nos interpela a mirar nuestras acciones, a fortalecer la comprensión y la práctica de la “Libertad”, identificando el dolor y el placer como derechos humanos que deben emerger de forma auténtica, y no ser impuestos o controlados. En ambos libros, la manipulación y el control por las vías del dolor o el placer traen desgracias directas o encubiertas. Así, ambas obras se complementan reflexivamente y nos permiten arribar al derecho de tener la libertad para decidir ser felices o infelices. Ayudándonos también a mirar con desconfianza el ansia de felicidad y placer hueco que nos despoja de nuestras facultades críticas y cognitivas, adormeciéndonos la razón para someternos.
En ambas obras se despoja al ser humano de su humanidad, de sus lazos afectivos, de sus deseos, sueños y anhelos, pero también de sus crisis existenciales y principales cuestionamientos y creaciones culturales como el lenguaje, el arte, la filosofía, la historia o la literatura, se busca extirpar la creación como acto de libertad y rebelión. Se convierte al individuo en masa acéfala que obedece sin reclamar y alimenta el ansia de poder de los agentes, instrumentos y métodos coercitivos. En ambos casos, es el cuerpo el que recibe los impactos de dolor o placer, por tanto es el cuerpo - en su accionar y pensamiento- donde se concreta el control para anularlo, doblegarlo y extraerle su dignidad de crecimiento y accionar.
Finalmente, respondiendo a la pregunta inicial: ¿bajo qué método, el del dolor o el placer, se logra la efectiva disolución del individuo? Solo se puede concluir que en ambos casos la disolución del individuo es total y efectiva. El matiz radica que en caso del dolor como método de control se ejerce cierta resistencia, pero en el segundo caso lo perturbador y grotesco es que es el propio individuo que busca su disolución.

VERÓNICA STELLA TEJERINA VARGAS

Profesional boliviana – nicaragüense, magíster en Educación Intercultural Bilingüe (EIB) del Programa de Formación en Educación Intercultural Bilingüe (PROEIB Andes), en la ciudad de Cochabamba - Bolivia (2013). En esta ciudad obtuvo también su licenciatura en Lingüística aplicada a la enseñanza de lenguas, otorgada por la Universidad Mayor de San Simón (2006). Diplomada en Ciudadanías Interculturales por el Programa para la Investigación Estratégica en Bolivia (PIEB) (2009), e Interculturalidad y Descolonización por el Instituto Internacional de Integración del Convenio Andrés Bello (IICAB) (2010), ambos en las ciudades de La Paz - Bolivia.
Además de realizar investigaciones en los temas de ciudadanía, interculturalidad y descolonización con pueblos indígenas y movimientos juveniles ha complementado su carrera académica con el de la fotografía y la ilustración artesanal/digital, ya que considera que el arte es poderosa herramienta creativa, generadora de reflexión, incidencia y transformación.

NOTAS
[1] 1984 presenta una realidad donde se vive en constante guerra, donde el control social es ejercido por el Estado y el Partido representado por el Gran hermano que vigila las acciones y el pensamiento a través de telepantallas, micrófonos y de sus diversos ministerios: El de la Paz que se ocupa de la guerra, del Amor que se ocupa de torturar, el de la Verdad que se ocupa de mentir y el de la Abundancia que gestiona la escasez.
[2] En Un mundo feliz se presenta una realidad donde se impone la estabilidad como bien mayor, cada individuo está controlado desde el momento de su concepción, en laboratorio, con castas delimitadas llamadas: Alfa, Beta, Gamma, Delta, Epsilón. El sufrimiento está prohibido, para ello toman una droga llamada soma que los aleja de todo tipo de cuestionamientos, cada ser acepta el rol que se le ha otorgado, tampoco existen padres ni lazos familiares.
[3] Según la definición en 1984 el doblepensar es saber y no saber, hallarse consciente de lo que es verdad mientras se dicen mentiras cuidadosamente elaboradas, sostener en simultáneo dos opiniones sabiendo que son contradictorias y creer en ambas (George Orwell. 1984. 2021: 45).
[4] Es la enseñanza a través del sueño.
[5] En este punto, el Partido ha logrado que los propios hijos denuncien el comportamiento de sus padres, cuestionando la fidelidad y el amor hacia el Gran hermano, quien es el supremo líder a quién se le debe lealtad, amor y devoción, incluso por encima de los padres. Así también, con el invento de la neolengua que es una lengua artificial creada por el Partido para controlar la mente de las personas, para esto elimina palabras como “libertad” y le cambia el significado a otras.
BIBLIOGRAFÍA
Huxley, Aldous. Un mundo feliz.Orbis.1984
Orwell, George. 1984. Fondo Editorial. 2021
Harari, Yuval Noah. 21 lecciones para el siglo XXI. Debate. 2018









Excelente análisis.