• Revista Boca 'e Loba

Entrevista a Jesús Ovallos

Actualizado: 8 oct 2019


Jesús Ovallos, fotografía por Marcela Vega

La población de Ocaña (Colombia) se ganó la fama de valerosa durante las guerras de independencia. De hecho, se dice que el libertador Simón Bolívar elogió a esta población llamándola “brava y libre”. Sin embargo, Ocaña es también sinónimo de letras con nombres como José Eusebio Caro o Luis Tablanca (Enrique Pardo Farelo) que contribuyeron a la literatura colombiana.

El gusto ocañero por las letras continúa hasta nuestros días, con nuevos autores que contribuyen a expandir la literatura del país. Jesús Daniel Ovallos Clavijo es comunicador social, docente de inglés, traductor y corrector de estilo nacido en Ocaña un 3 de mayo de 1990. Jesús recibió un premio por su crónica titulada Norte por contar (2018), además tiene publicado un libro de seis relatos cortos titulado Mártir (Editorial Exilio, 2018). Boca ‘e Loba tuvo la oportunidad de entrevistar a este autor colombiano.

 

Boca 'e Loba (BL): ¿Cómo te iniciaste en la escritura?


Jesús Ovallos (JO): Creo que fue una pasión innata. Ya desde pequeño disfrutaba los pequeños párrafos que explicaban los orígenes de los monstruos que salían en unas laminitas de un helado colombiano, la paleta Drácula. Yo era feliz leyendo esas pequeñísimas historias. Cuando estuve más grande, me dedicaba con un primo a dibujar nuestros propios monstruos y a escribir sus orígenes; luego, cuando cumplí diez años, en mi casa compraron un computador y empecé a escribir las historias en word y a ilustrarlas en Paint. Creo que en el génesis de mi escritura la fascinación por lo sobrenatural tuvo una influencia determinante.


BL: Libro digital o libro impreso ¿Cual prefieres? ¿Por qué?


JO: Me quedo con el impreso, el encanto de pasar las hojas, olerlas, rayar el libro y anotarlo es un placer que las pantallas no me dan todavía. Además, las luces de las pantallas me cansan mucho.


BL: Dinos dos obras que no deberían faltar en nuestra biblioteca.


Es muy difícil escoger solo dos. Así que además de los grandes clásicos de la literatura, diría que dos neoclásicos colombianos, La carroza de Bolívar de Evelio Rosero, mi escritor colombiano favorito, y La Cuadra, de mi amigo Gilmer Mesa. Son relatos que además de ser increíblemente amenos reflejan aspectos de la colombianidad de una manera tan original como entretenida y terrible.


BL: Tu trabajo de escritura incluye la crónica, por ejemplo, la crónica “Un norte para contar” fue premiado en un concurso el 2018 ¿Cuan diferente es para ti escribir una crónica y una narración literaria?


JO: Esa es una pregunta que he tratado de resolver durante mucho tiempo. En eso me ha ayudado la teoría cuentística. Soy devoto de Cortázar y de Piglia, leyendo sus escritos al respecto me he dado cuenta de que, aunque hacer crónicas o cuentos sea lo mismo, narrar una historia, en la parte de la crónica privilegio el contenido periodístico y me permito salirme de la narración para incluir datos investigativos y periodísticos, mientras que considero que el cuento tiene esa exigencia de ser esférica como lo dice Cortázar, que todo debe girar alrededor de un eje y que se debe tener cuidado de no escribir algo que pueda dispersar de la intención original del texto. Para tratar de condensar, en la crónica privilegio lo que pueda considerarse periodístico, mientras que en el cuento me concentro en llevar la historia a una conclusión satisfactoria.


BL: En tu libro de cuentos “Martir” (Ediciones Exilio 2019) escribes sobre hechos cotidianos que tienen un giro hacia o irreal ¿Qué escritores/as han influenciado tu estilo de escribir?



Portada de "Mártir" (Editorial Exilio, 2018)

JO: Como mencioné antes, en cuanto a la parte técnica considero a Cortázar y Piglia una brújula que me ha ayudado a determinar cómo quiero resolver las historias y qué contar, además de las consideraciones de autores como Pamuk o Borges. En cuanto al contenido filosófico, difícilmente puedo escapar a la influencia de Camus, creo que mis historias tienen un trasfondo existencial y de crítica social, aunque en algunos casos sea más sutil que en otros.


BL: En tu cuento “Premio internacional de Poesía de los infiernos” retratas a un escritor que se presenta a todo concurso que aparece para mejorar su situación económica ¿Es posible hacer de la literatura un medio de vida o es más bien un pasatiempo?


JO: Uno de mis amigos más inteligentes, profesor de literatura de la Universidad de Los Andes, me recordó hace mucho aquella máxima que dice “Quien escribe para comer, ni come ni escribe”. Saber esto es sumamente importante pues considero que de entrada un escritor debe encontrar otras fuentes de financiamiento. Muchos de mis amigos escritores tienen profesiones alternas, algunos ingenieros, muchos abogados y profesores de literatura. Algún incauto puede renegar de sus circunstancias y decir “yo sería más grande si tuviera tanto tiempo para leer como Borges”, pero creo que las circunstancias nos terminan determinando y no son garantías de éxito o fracaso. Por ejemplo, de no haber sido burócrata, Kafka no hubiera sido Kafka.


BL: ¿Cuáles son tus proyectos literarios en la actualidad?


JO: Lo más próximo será una colección de cuentos que tiene el título tentativo de Soluciones improbables. También tengo una novela iniciada que continuaré escribiendo en cuanto termine otra que tengo en mente.


BL: Para aquellos que quieren dedicarse a escribir ¿Qué les recomiendas hacer? ¿Qué deben evitar?


JO: Lo primero es superar los bríos de querer publicar a toda costa. La escritura es un ejercicio de ego, sí, como todas las artes, pero no necesariamente debe ser un ejercicio de egolatría. Muchas veces mostramos nuestros escritos esperando solo halagos y considerando como un ataque personal cualquier crítica. Yo recomiendo que antes de publicar cualquier cosa se busque la opinión de algún amigo imbuido del tema para que haga críticas específicas a los textos, descartando críticas vagas como “está muy aburrido” o “Mejor dedícate a otra cosa” pero que nunca llevan a un aprendizaje real. Después de eso considero fundamental que se busque un apoyo editorial, así sea una independiente o que deba pagársele por publicar el texto. Hay muchas editoriales independientes con un muy buen catálogo que han partido de la autofinanciación.

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